El Valor de un Objetivo

Realista, inalcanzable, desorbitado, alcanzable, sensato, fantasioso, pragmático, irreal…


El adjetivo que le pongamos da absolutamente igual. Lo más importante de cualquier objetivo es la motivación que despierta en nosotros la posibilidad de alcanzarlo.


Por supuesto que diseñar objetivos ambiciosos, mientras gestionamos nuestra tolerancia a la frustración, es muy recomendable, aunque lo mejor de todo es entrenar la capacidad de saber elegir aquellos que realmente nos harán ser personas más valiosas de lo que éramos antes de ponernos en marcha hacia su consecución.


Y es que, un objetivo es mucho más valioso por el valor perdurable que nos aportará durante el proceso, que por el simple resultado efímero que nos permitiría alcanzar.



José Lorenzo Moreno López


©jlml2020




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