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Fracaso: ¿Y si alguien se hubiese mordido la lengua?

Reflexionando sobre ciertas cosas que, la verdad, me generan bastante pereza, me ha venido a la cabeza el término "fracaso". ¿Alguna vez te has preguntado quién inventó esa palabra tan desalentadora? Te lo pregunto porque, dadas todas las frustraciones innecesarias que genera habitualmente, creo que esa persona debería haberse mordido la lengua antes de acuñarla y definirla. Paso a exponerte las razones de mi inquina hacia ella. Seguramente al final de mi artículo tu también sentirás antipatía por esa persona.


Una palabra que asusta:


Cuando escuchamos la palabra "fracaso", no podemos evitar que nuestro corazón se hunda un poco. Nos imaginamos caer, tropezar y quedar en ridículo frente a todos. Entonces me pregunto, sinceramente, ¿quién necesita esa dosis extra de amargura en su vida? Verdad que sería genial si hubiera existido un momento en el que esa persona se hubiera quedado sin palabras o mejor aún, se hubiese mordido la lengua.


Aventuras en la "Tierra de los Fracasos":


Mientras nos adentramos en la "Tierra de los Fracasos", encontramos historias, ciertamente manoseadas por las veces que se ha utilizado como ejemplo, de personas como Thomas Edison, quien intentó cientos de veces sin éxito antes de inventar la bombilla eléctrica. ¿Por qué considerar sus intentos como fracasos, cuando finalmente logró el éxito? Es curioso cómo la palabra "fracaso" no captura toda la perseverancia y determinación que se requiere en el camino hacia el éxito.


Reescribiendo nuestra historia:


Quizás es hora de reevaluar nuestra relación con la palabra "fracaso" y reescribir nuestra historia. En lugar de sentirnos abatidos por nuestros resultados, podemos encontrar el lado motivador de nuestras experiencias menos positivas, y mal llamadas "fracasos", incluso aprendiendo a reírnos de nosotros mismos, y a ver cada caída como un paso más hacia nuestros objetivos.


De fracasos a "momentos de crecimiento":


En vez de decir "fracasé", podemos decir "tuve un momento de crecimiento". ¿No suena más emocionante y alentador? Cada "momento de crecimiento" nos ofrece la oportunidad de aprender, mejorar y descubrir nuevas formas de alcanzar nuestras metas. Además, nos otorga una gran historia para contar en el futuro. De hecho, sin esos "momentos de crecimiento", seguro que ahora tendríamos muchas menos cosas de las que hablar, e incluso, de las que reírnos.


La magia del aprendizaje:


Cuando nos deshacemos del estigma del fracaso, abrazamos el aprendizaje constante y nos abrimos a nuevas posibilidades. Descubrimos que nuestros "momentos de crecimiento" nos brindan valiosas lecciones que de otra manera no habríamos tenido. Nos hace más fuertes, más creativos y más perseverantes en nuestro viaje hacia el éxito.


Dicho todo lo anterior, ¿qué opinas? En mi caso me reafirmo, porque, sin ninguna necesidad, y por la pesadumbre innata que conlleva la expresión, la palabra "fracaso" es una fuente de frustración inagotable e innecesaria en nuestras vidas. Tal vez tendríamos que revelarnos y optar por rechazarla, adoptando un enfoque más motivador, e incluso divertido, hacia nuestras experiencias menos exitosas.


Si se hubiese mordido la lengua el inventor de la palabra "fracaso", hace tiempo que la magia del aprendizaje estaría instalada en nuestras vidas a través de nuestros "momentos de crecimiento". Por eso, vamos a reírnos, aprender y disfrutar cada paso en nuestro camino hacia el éxito, incluso si en algún momento alguien se equivocó aportando al vocabulario una palabra tan negativa.



José Lorenzo Moreno López


©jlml2024



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