Sugerentes y atractivas

¿Verdad que son muy sugerentes y altamente adictivas?


Para hacer esa pregunta afirmativa me baso fundamentalmente en que están por todos sitios intentando acaparar toda nuestra atención continuamente, esperando a que dejemos todo lo que tenemos entre manos para que nos centremos únicamente en ellas.


Imagino que después de esta introducción sabéis perfectamente de lo que estoy hablando. Pues sí, estáis en lo cierto. Me refiero a las distracciones.


Invertimos mucho de nuestro valioso tiempo analizando variables, diseñando estrategias, pensando en que hacer para nuestras acciones generen los mejores resultados posibles, y de pronto, una de ellas pasa por delante de nosotros, y todo ese trabajo previo se diluye inmediatamente.


Justo en ese preciso momento es cuando nuestra concentración tiene que hacerse fuerte ante ellas dándose valor, porque precisamente la concentración es directamente proporcional al compromiso que nos generan los objetivos que, a nivel personal, o profesional, nos hayamos planteado previamente.


Si el objetivo por el que trabajamos no es nuestro objetivo, las distracciones se multiplicarán hasta llegar a acaparar toda nuestra atención, y lo que es peor, si es que puede haber algo peor, a dejarnos a merced de ellas.


Las distracciones dan la vuelta en el momento en el que nuestra concentración se pone al frente y establece un vínculo real entre nuestros objetivos y nuestro compromiso, porque cuando sabemos lo que queremos conseguir, y estamos convencidos de ellos, no hay distracción dispuesta a perder su tiempo con nosotros.


Saber cuándo estamos haciendo algo que no nos motiva es muy sencillo. Basta con observar la concentración que le estamos prestando. Si notamos que algo comienza a tomar más relevancia, ¡¡ahí está!!, distracción al canto, en cualquiera de sus formatos y tamaños, porque si algo caracteriza a las distracciones es su capacidad de adaptarse de manera camaleónica a cualquier tipo de persona que esté dispuesta a abrirle mínimamente la puerta.


Sin embargo, cuando nuestro objetivo está conectado con nuestra pasión, no hay distracción capaz de despistarnos, porque toda nuestra energía, esfuerzo, ilusión y trabajo estará enfocado a conseguirlo.


¿Quieres darte valor? Pues comienza por marcarte objetivos que te permitan concentrarte plenamente en ellos, ya que, de esa forma, todo lo que consigas en la vida llevará tu firma única e irrepetible, algo que ninguna distracción jamás tendrá a su alcance.




José Lorenzo Moreno López


©jlml2022





Imagen: unsplash

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